Poco a poco he ido marcando mi propio territorio o marco de juego: mi hogar. Siempre me he interesado por lo más inmediato, por lo más cercano a mí: la rutina, lo doméstico, los hábitos del día a día.
Además de este acercamiento a la cotidianeidad doméstica, exploro la dualidad entre la realidad y la ficción, como una manera de poner en duda ciertas convenciones y conductas humanas. La ficción como arte, pero sobre todo la ficción que se ha instaurado en nuestras vidas, presenta un potencial con el que nutrir mis procesos.
En mis trabajos más recientes se puede observar esta inquietud más claramente. Existe una fuerte inclinación por el desplazamiento y descontextualización, como por ejemplo de la escritura, trasladándola a situaciones que a priori no les son propias, como el cine o el dibujo.
Mis procesos se ven materializados a través de la instalación, el vídeo, el cine o la performance.

